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COSTUMBRES SEXUALES:

Hablar de tradiciones es hablar de un pasado que se vuelve constante, permanente. Son estas prácticas ancestrales (con sus inevitables mutaciones) las que definen la identidad de una cultura. Y es que “costumbres” hay muchas, las hay vistosas, alegres, primitivas, sombrías y hasta espectaculares, todas con un mismo objetivo: precisar y mantener los rasgos culturales de un grupo de personas.

La sexualidad humana no es ajena a este fenómeno. Cada punto del planeta tierra evidencia la diversidad y complejidad de los grupos humanos a través de sus prácticas sexuales. Algunas extrañas, otras escandalizantes, las tradiciones sexuales en el mundo no conocen fronteras. Este es nuestro recorrido por el mapa de la sexualidad humana, un viaje por las costumbres de culturas ancestrales, un trayecto por la geografía del deseo.

En Samoa, ver un ombligo resulta excitante, debido a que se suele llevar cubierto.

En las Islas Célebes (Indonesia) resulta excitante mostrar la rodilla y a los Hotentotes (pueblo del suroeste de África) les excita ver los genitales de ciertos animales.

Las mujeres Hotentotes son famosas por su gran y voluminoso trasero

En Nueva Guinea, algunos grupos sociales acostumbran que los jóvenes tengan relaciones homosexuales hasta el matrimonio, y a partir de ese momento relaciones heterosexuales.

Algunas tribus de Nueva Guinea no permiten a los jóvenes tocarse los genitales, ni siquiera al orinar, sin embargo entre los indios Hopei (China del Norte) los padres acostumbran tocar de manera ritual los de sus hijos.

Entre los Dschagas de Africa Oriental está prohibido que un varón toque la piel de una niña hasta que no sea circuncidado.

En Yemen (Arabia) antes de cualquier relación sexual, algunas mujeres suelen pintar de negro su piel con pigmentos naturales. Se cree que este color estimula la potencia sexual masculina.

Algunos esquimales son tan hospitalarios que acostumbran agasajar a sus visitantes masculinos ofreciéndoles una noche con su mujer.

Los adolescentes del archipiélago Trobriand (en Papua, Nueva Guinea) tienen a su disposición una casa de solteros en la que acostumbran intercambiar sus parejas todas las noches.

Los Lepcha de la India fomentan las relaciones sexuales entre preadolescentes y adultos.

Otro pueblo de la India (los Muria), tienen escuelas donde los chicos y chicas comparten todas las actividades, incluida la sexual.

En un pueblo africano (los Ljo) los adolescentes deben de copular delante de los mayores con una oveja, como parte del rito de iniciación.

El pueblo Basuto (Sudáfrica), permite las relaciones sexuales entre sus jóvenes, solamente es punible si el juego llega a un embarazo no deseado, la multa: unas cabezas de ganado que paga la familia del varón.

En Australia central, la tribu de los Aranda inicia los ritos matrimoniales sometiendo a la novia a una noche con los parientes del marido. Después del encuentro se la entregan al novio.

En Madagascar, entre los Sakalaves, es una vergüenza que la mujer vaya virgen al matrimonio y no está mal visto ser homosexual, lo que puede ocasionar burlas es ser estrictamente heterosexual.

Los Dani de Nueva Guinea demoran durante dos años las relaciones sexuales después de la boda, y cinco años después del nacimiento de un hijo.

Entre los campesinos rusos se obliga a los recién casados a pasar la primera noche en los establos para que su ejemplo estimule la proliferación de los animales.

Para evitar el adulterio los hombres Bantúes (África Sudecuatorial) untan su pene con un veneno antes de hacer el amor con su esposa. Se cree que el veneno no afectaría a la esposa pero sí al posible amante.

Entre los Turu de Tanzania se da por hecho que las mujeres tienen amantes, pero es su obligación mantenerlo en secreto, para ello colaboran los vecinos con su silencio.

 

Los Jíbaro de Sudamérica son uno de los pueblos con menos actividad sexual, ya que ordinariamente sólo tienen 2 encuentros sexuales al mes;

en el otro lado se situarían los Lepcha con una frecuencia que puede llegar a 10 relaciones por noche.

En distintos poblados de México, es costumbre que el novio rapte a la prometida. Una vez que desafían la autoridad de la familia, la pareja vuelve a casa para pedir perdón y así proseguir con la boda.

En regiones de África son consideradas más atractivas y deseables las figuras femeninas redondeadas, de tal manera que antes del matrimonio las mujeres acostumbran asistir a cabañas de engorda para ganar peso antes del día de la boda.

Los Azande (del Congo) creen que una niña será estéril si su madre no le escupe en la espalda el día se su boda.

Para la mayoría de las tribus del Alto Amazonas, besar es un acto totalmente desconocido para sus integrantes.

Como medida de seguridad, los descendientes de los Maku del Amazonas suelen colocar a sus mujeres en un lugar remoto de la selva para “evitar poner en riesgo la permanencia de la tribu”.

Los nativos de las Islas Marquesas (en Tahití) aún mantienen la tradición de venerar, propiciar y honrar la belleza femenina. Las madres y abuelas aplican masajes diarios a sus hijas adolescentes para procurarles cuerpos y rostros hermosos.

La tribu de los Tucanos, que habitan la línea fronteriza entre Brasil y Colombia, tienen una forma muy peculiar de perder la virginidad: Los dedos de un anciano impotente. Los jóvenes de esta misma tribu pierden la virginidad con su propia madre, ante la presencia de su padre. Además, cuando está embarazada, la mujer no puede tener relaciones sexuales, ya que ellos creen que, de esta manera, el número de fetos podría aumentar hasta hacer explotar su panza.

 

En una tribu de Gana, en Africa, las viudas son obligadas a mantener relaciones sexuales con extraños, con el objetivo de liberarlas del espíritu del marido muerto.

En Nueva Guinea, los Manus consideran el sexo como algo tan pecaminoso, que la mayoría de las mujeres padecen frigidez, y perciben la relación sexual dolorosa y humillante.

Existe una tribu, los Tikopia, en la Polinesia, en donde los casamientos son actos de fuerza. El pretendiente secuestra a la mujer en la que está interesado, la conduce a una fiesta, anuncia el casamiento y la obliga a consumar la unión allí mismo, frente a todos.

En el libro, El jardín perfumado, un clásico de la literatura erótica de la India, se encuentra la historia de un hombre llamado Abou el Keiloukh, que permaneció con una erección durante un mes, luego de haber comido mucha cebolla.



Si de afrodisíacos se trata, en el mítico Kama Sutra está escrito que, si alguien ingiere muchos huevos fritos con manteca pasados por miel, puede tener una erección que durará una noche entera. Según los cálculos hechos por especialistas, basándose en una cantidad promedio de relaciones sexuales que tiene una pareja por año, se necesitarían cuatro años para experimentar las 559 posiciones descritas en el Kama Sutra.